Una vez conocí a una
chica llamada Michelle Ventura.
Le pusieron ese nombre por la homónima canción de los
Beatles.
Cada vez que escucho esa canción vienen vagos vistazos de
su rostro, cabello, lindos ojos, pero lo que más recuerdo es su aroma que
hasta hace pocos días volví a experimentar en una anónima transeúnte.